Estimados lectores de Mon Mapu:
Luego de tres años en la web, Mon Mapu recibió cerca de 5000 lecturas, sin ningún tipo de publicidad, solo algunos foros y la buena voluntad de sitios como www.folkloretradiciones.com.ar, donde gentilmente alojaron un pdf del cuento para los amigos de la república argentina, donde también se leyó mucho. Mas mi intención original fue subirla solo para conocer el encuentro entre Mon Mapu y las personas, y me llevé la grata sorpresa de que la historia, pese a encontrarse inmadura, recibió excelentes críticas de las personas que la leyeron, les gustaron sus personajes, sus historias y sus paisajes. De todo esto estoy muy orgulloso, pues cabe señalar que esta historia ha sido mi deleite desde la niñez.
Esto es muy importante. Mon Mapu nunca ha querido ser una historia fiel a las tradiciones y costumbres mapuche y/o chilotas. Esta historia está basada en su bellísima mitología, sus costumbres y tradiciones, donde muchos seres ficticios se mezclan con grandes personajes y seres mitológicos de nuestros ancestros.
La buena noticia es que en este tiempo Mon Mapu ha cobrado la madurez y el cuerpo que necesitaba para ser un libro. En estos tres años han sido muchos los detalles cubiertos, gracias a vuestras críticas, por lo cual, en un plazo no mayor, espero estar anunciándoles por este medio la publicación de esta historia, con muchos cambios positivos, más robusta y entretenida.
Muchas gracias a todos.
miércoles 17 de agosto de 2011
martes 8 de abril de 2008
Del Autor
Han pasado dieciocho años desde que, sentado en un modesto banco doble de una escuela básica, leí junto a mi profesora, en el libro de Castellano, la leyenda de Ten-Ten Vilú y Kai- Kai Vilú, la cual era una apasionante historia de media página (para un niño que recién aprende a leer media página es casi leer un libro entero). Han pasado once años desde que, sentado frente a la radio de la casa de los abuelos, me dejé trasladar por la música y tuve la siguiente visión: dos “dragones aparentemente chinos” nadando y volando en medio de un bosque sumergido hasta sus copas, bajo un cielo repleto de nubes negras y relámpagos grises. Han pasado nueve años desde que estuve por primera vez en Chiloé y recuerdo, como si hubiese sido ayer, la sensación que me estremeció al pisar la isla grande. Es trasladarse a un mundo distinto, pese a que se encuentran cosas tan cotidianas como en cualquier otro pueblo, la atmósfera que domina en ese lugar pertenece a otros tiempos, a otras vidas, incluso a otras historias.
Decidí escribir Mon Mapu basándome simplemente en eso, en la perenne e infantil idea de pensar que, ese particular misticismo que empapa a la isla puede ser el rastro de aquel gran poder derrochado en la batalla de Ten- Ten y Kai- Kai. A mi parecer, la idea de crear una historia alrededor de este acontecimiento con personajes tan humanos como nosotros, interviniendo en esta batalla épica, sería muy interesante, más aún si en ello se mostrasen personajes tradicionales de nuestra mitología, la cual radica en una de las etnias que más admiro, el pueblo Mapuche.
De antemano es bueno explicar que, pese a ser estos mitos y leyendas tan conocidos por la mayoría de nosotros, una gran mayoría de ellos tienen versiones diferentes e incluso contradictorias entre sí mismas. Es por ese motivo que intenté estudiar cada uno de ellos, o la mayor cantidad posible, para obtener el mejor resultado, basándome tanto en la mayor cantidad de similitudes como en un orden lógico de las mismas. Espero haber sido lo más objetivo posible, esto por respeto a sus creadores, a sus difundidores y a quienes celan estas leyendas como un tesoro de nuestros ancestros. Mi principal anhelo es difundir estos mitos en una historia ficticia que merezca portarlos, así con esto mostrar al lector que hay un mundo mágico inserto en nuestro país, tan o más bello y fantástico que los que nos muestran ingleses, norteamericanos o japoneses y que está al alcance de nuestras manos.
Espero con este libro mostrar lo valiosas que son nuestras tradiciones, por las que muchos han luchado y vivido. Espero también, fomentar a las mentes creativas de nuestro país a buscar inspiración acá, en este hermoso país, en esta beta inagotable de situaciones increíbles y hermosos paisajes. Bienvenidos a Mon Mapu, tierra que albergó a guerreros formidables, a un pueblo noble y que hoy se encuentra sumergida bajo el mar.
Daniel Cifuentes.
Antes de que la historia se plasmara sobre nosotros, antes que los mapas nos entregaran información detallada de cada continente, cada isla y cada océano, antes incluso de que nuestros ancestros recordasen lo sucedido…
Prólogo - Génesis de una leyenda
Fue mucho antes, en los tiempos que la tierra y el mar se limitaban sólo por una larga línea recta y perfecta. Los dominios de la tierra adornaban con suave arena sus límites y el mar, así mismo, los decoraba con delicada espuma marina, arrastrada sobre la arena por tímidas y serenas oleadas. La tierra le entregaba al mar reposo y el mar a su vez regalaba, por medio de espesas y oscuras nubes, el agua necesaria para que la tierra diera vida a sus bosques, las praderas a sus helechos y los cerros a sus imponentes y solitarios glaciares. Tras las costas se levantaban pequeñas lomas, sobrecargadas de alerces y pehuenes, los que se perdían entre la neblina. Algunos riachuelos descendían desde los terrenos más altos, entregando vida tanto a pequeños poblados de humanos como a la flora y a la fauna típica de la zona.
Fue una tarde de invierno gris y fría, cuando las nubes del cielo cedieron ante la caída de dos gigantes. La tierra recibió en su regazo, con un fuerte temblor, los cuerpos sin vida de los dos hijos mayores de Chau Elchefe. Este los miraba desde arriba, con el rostro lleno de cólera. La reina miraba horrorizada esta escena, viendo como su esposo había dado fin a la vida de sus hijos. Entonces el viejo Chau Elchefe gritó: -¡No fue suficiente que les regalara poder y reinados a cada uno, más aún, querían matarme para apoderarse de mi poder!- el gigante e imponente ser recalcó- ¡el hacha que he creado para forjar este mundo no será motivo de rebeldía de ningún otro hijo!- Entonces Chau Elchefe selló el hacha que cargaba en su diestra bajo un conjuro escrito con su propia sangre, sobre un fino tejido atado al mango. El hacha, en ese momento, comenzó a disminuir su tamaño y su poder, convirtiéndose en tan sólo una partícula de polvo para su creador. Este sopló sobre su mano y el hacha voló, encontrando refugio en un denso bosque, cercano al lugar donde sus hijos encontraron su fin.
Pasaban los meses desde aquel terrible suceso y la diosa aún lloraba la perdida de sus hijos. Fue tanto su llanto que el inmenso cráter formado por la caída, que hizo de precaria tumba, se llenó de lágrimas, creando un inmenso lago sobre los gigantescos cuerpos. Chau Elchefe, al ver desesperada a su esposa y sin otra forma de consuelo de dijo: - Tus hijos quisieron matarme y tomar el poder. Si lo hubiesen logrado no sólo hubiese muerto yo, sino también tú y nuestros otros hijos. Ellos nacieron caprichosos y egoístas. Incluso hubiesen disputado el poder aniquilándose mutuamente, sin respetar ni lazos sanguíneos ni su condición de gemelos. ¿Hubieses querido eso? La diosa negó sutilmente con la cabeza, pero le preguntó si había otra forma de castigarlos. Entonces Chau Elchefe escuchó a su esposa con benevolencia y alargó sus brazos hasta la misma tierra, sacando los dos cuerpos del lago, los amasó en sus manos por largo tiempo hasta conseguir una pasta uniforme, luego la mezcló con algo de las lágrimas que formaban el lago y creó una serpiente gigantesca. Se dio cuenta que esta serpiente no sobreviviría si no habitaba un lugar abundante en agua, así que la lanzó al mar. La serpiente despertó y vio a su creador sobre las nubes, este le dijo que por la misericordia de su madre ellos fueron convertidos en un solo ser y se les devolvió la vida, que la disfrutaran y que la aprovecharan, pero este nuevo ser no se conformó con su nueva vida, odió tener un poder limitado y vivir por causa de la compasión de su madre, sin poder desde aquella posición abrazar el poder que anhelaban. Chau Elchefe la aborrecía, y Kai- Kai estaba seguro que tendría que pasar una eternidad en esa forma sin encontrar absolución, fue por eso que buscó la forma de dañar a su padre, a modo de venganza, así que decidió destruir a las otras creaciones de Chau Elchefe, los escogidos que se encontraban viviendo en los limites del mar y la tierra, unos pequeños seres llamados humanos, Kai- Kai agitó las aguas del mar, botado las pequeñas construcciones del primitivo poblado y arrasando con la vida de muchos. Entonces los humanos llamaron a Chau Elchefe y le pidieron ayuda. Este vio la maldad de Kai- Kai Vilú y dejó caer el cielo otra serpiente, más grande aunque igualmente poderosa. Esta serpiente cayó en medio de la tierra, causando un gran terremoto, creando cerros y lomas. Tomó la apariencia y la materia de su alrededor, convirtiendo su cuerpo en roca y tierra, pero la tierra demoraba más en adaptarse a su cuerpo espiritual y se debilitó repentinamente, cayendo en un sueño profundo.
Kai- Kai Vilú notó las intensiones de Chau Elchefe en destruirla, así que rápidamente hizo un pacto con los humanos, estos, temerosos al ver a su guardián inmóvil, cerraron el acuerdo con Kai- Kai y emigraron tierra adentro, decidiendo vivir protegidos por uno de los cerros que se formó al caer Ten –Ten Vilú.
El lugar parecía perfecto.
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